Natalia Elis

Usted cocina, yo disfruto y lo registro con mi camara.

El pasado 10, 11 y 12 de Abril se realizó en Santiago la tercera versión de ÑAM, que entre sus invitados tuvo a secos como Joan Roca, Gastón Acurio, Alex Atala, Enrique Olvera y Narda Lepes, entre otros. Y como es costumbre, cada día finalizó en el restaurant NoSo con una cena que ofrece un chef local junto a dos extranjeros.

Tuve la suerte de compartir con el encantador Alex Atala y presenciar las horas previas a la cena que realizó junto a Alberto Landgraf, Christopher Carpentier y Jean Paul Bondoux. Soportar poco más de 2 horas en la cocina entre sartenes, fuego, personas que entran y salen, observar, oír, fotografiar e intentar no ser un obstáculo para los que trabajan en ese infierno de varios grados centígrados fue mi misión. Salir a tomar un poco de aire al salón, mientras se afinan los últimos detalles para recibir a los comensales que de a poco empiezan a llegar, volver a la cocina. Alex se mantiene muy concentrado, con esa calma que lo caracteriza y la capacidad de responder a todo el que le haga una pregunta, explicarle a quien no sabe, sonreír, conversar y tener todo bajo control. Llega el momento, Rafa Rincón presenta a cada uno de los cocineros de esa noche, aplausos y comienza la adrenalina: un montón de manos armando platos de un menú de 7 tiempos para al rededor de 100 personas, donde Atala presenta un ceviche de flores y un lomo de cordero con caramelo y puerro. Me ubico en un lugar estratégico, una especie de cancha mega vip donde contemplo a garzones y cocineros paseándose con bandejas enormes de carne, salmón, verduras, ¡que la sal por aquí! ¡la pimienta allá! Al mismo tiempo uno de los garzones se pasea por las mesas para saber cuantos platos faltan y dar el aviso mediante señas, al otro extremo algunas personas ya empiezan a probar lo que llegó y sus expresiones son de todo tipo, pero en su mayoría de aprobación. Yo me mantengo en la misma ubicación, parada con mi cámara mirando este maravilloso espectáculo y de repente llega Jean Paul con un plato de ceviche, una cuchara y me dice “para ti”, al rato viene Alex con otro plato de los que preparó Alberto y me dice “prueba esto”, después Christopher con un tercer plato y así, comí casi todo lo que me ofrecieron sin tener que moverme, regaloneada y atendida por los propios chefs, ¿qué mejor? Algunos ya me echaban tallas, a lo cual yo sólo respondía con un gesto de “yo no he hecho nada”. Ya salieron la gran mayoría de los platos, el ambiente ya está más relajado y se presta para felicitarse, compartir una copa y sacarse las últimas fotos con todos quienes la piden y agradecen la exquisita cena. De a poco los cocineros estrella empiezan a desaparecer y yo no soy la excepción, después de una tremenda noche, mi teléfono sin batería, la tarjeta de mi cámara casi llena y la felicidad que te da la comida, es hora de volver a casa.

Recuerdo que en algún sitio leí la frase “amor a primera cucharada”, y eso fue lo que sentí cuando visité Central, de Virgilio Martínez.

No es sólo un restaurant más en el que te sientas, pides, comes y te vas. Es toda una experiencia. Un espacio amplio, bien iluminado y acogedor en el que te enfrentas a su cocina abierta, una cava de chocolate, salones, un huerto orgánico, una sala donde embotellan su propia agua y un mundo desconocido en el tercer piso, donde se maneja toda la logística del lugar. Está lleno de detalles, nada es al azar.

Probé el menú degustación denominado “Experiencia Origen” en el que, a través de sus 9 tiempos, recorres las distintas zonas geográficas del país. Cada plato era una mezcla de sabores que bordeaban la perfección, sobretodo cuando llegué al “Pulpo de roca · Carbón morado” que creo es el mejor pulpo que he probado… ¡Se pasó! Otros puntos a destacar son su imponente carta de vinos y la excelente atención.

Está claro que en Lima se come bien donde sea que uno vaya, pero si tienen la intención de visitar un lugar más pituco, Central es una excelente alternativa. No es por nada que la reconocida guía Summum lo premió como el mejor restaurante de Perú, desplazando a quien tuvo el trono por varios años, Rafael. Fue mi gran descubrimiento del 2012 y definitivamente se suma a mi lista de favoritos mundo-mundiales. 

http://centralrestaurante.com.pe

Fotos: Lasaña de alcachofas · Orechiette a la huancaina · Tiramisú

Los Bachiche. Fusión ítalo- peruana, de Gastón Acurio

Lima, Perú

En mi último viaje a Lima, sumé un nuevo favorito a mi lista de imperdibles: Maido.

El lugar es pequeño pero muy cómodo, todos los que trabajan ahí son un encanto y su comida ¡ES LA GLORIA! Sentarme en la barra fue un gran acierto, ya que tuve el placer de conocer a Cesar (el mejor del mundo), quien se encargó de leer mi mente y recomendar unas preparaciones que me volaron la cabeza. Algunas de las cosas que probé, de los Makis: Guratán (relleno de langostinos al panko y palta, cubierto con queso crema flambeado, chimichurri nikkei y tare), Taira Maki (relleno de cangrejo y langostinos empanizados cubierto con trucha ahumada y crema de tiradito al ají amarillo), Furai (queso crema, salmón fresco y cangrejo al ají amarillo, empanizado con panko por fuera). También unos sushi de salmón y ají y otras maravillas como el Kansai Yakimeshi (chaufa japonés de mariscos, tortilla de huevo con langostinos y salsa ankake, servido en olla de fierro). Para finalizar, una exquisita degustación de postres que entre sus opciones tenía un cheesecake de tofu al que le prometí mi amor eterno. 

Gracias Maido por existir.

http://www.maido.pe

Lima, Perú

Una pequeña muestra del menú degustación de Ache, el nuevo nikkei de Hajime Kasuga. Maravilloso.

Lima, Perú

Después de tantos intentos fallidos, ¡Al fin conocí Canela Patisserie!

Aunque su horario es continuado, al parecer no llegué a la hora más adecuada. El garzón, en su intento por ser afable, me dijo que estaba en colación y no tenía mucho que ofrecerme. Claramente mi primera impresión no fue de las mejores. Por suerte, luego fui atendida por otra persona mucho más cordial, que volcó la situación preparándome un exquisito croissant junto a un jugo de naranja. Cuando quise pasar a lo dulce la decisión fue difícil, entre varias cosas opté por una torta de chocolate y otra con dulce de leche, crema pastelera, merengue y frutos rojos (diet). Para finalizar, probé uno de los mejores chocolates calientes del mundo. 

El lugar es lindo, luminoso y muy acogedor. Su menú es reducido, simple, pero muy bien hecho. El fin de semana ofrecen desayunos tipo brunch y supe que en primavera inauguran su terraza y el horario se extiende. Razones para volver, hay de sobra.

http://www.canelapatisserie.cl/

Santiago, Chile

Sopa del día · Lasaña de berenjenas · Ensalada de quinoa roja · Coulant de chocolate

Siempre es un agrado aparecerme en el Quínoa. Me encanta su iluminación, la distribución de los espacios y lo acogedor que es. Te atienden siempre con una sonrisa y muy buena disposición. Sus jugos naturales son exquisitos y de su comida… Sólo puedo agradecer que cada vez que salgo de ahí mi estómago y yo nos vamos felices.

http://www.quinoarestaurante.cl/

Santiago, Chile

¡OH, GLORIA!

Después de probar la nueva carta de Osaka, sólo puedo decir: Ciro Watanabe, te haré un altar.

Santiago, Chile

De mis favoritos:

Bakery Itiriki

São Paulo, Brasil

Ayayai…

Fábrica Chocolates Damien Mercier

Cajón del Maipo, Chile